Espiritualitat a la xarxa

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Espai sagrat

La Cova de Manresa

 

 


 

Orar en medio de las dificultades diarias (Madeleine Delbrêl1) 

 

"Hoy, en muchas vidas urbanas, la oración sólo es posible procediendo a perforaciones cuya intensidad suple su duración. Esas inmersiones enérgicas y oscuras tienden hacia Dios por su profundidad. Son actos de fe, de esperanza y de caridad concentrados. Su perseverancia es una línea quebrada, pero sus sucesivos saltos en profundidad llegan a la hora que Dios quiere allí donde se extrae a Dios (...)


Hay que evaluar con lucidez si levantarse cinco minutos antes, para empezar el día con Dios, por embotados, adormilados y atontados que estemos, perjudica seriamente a nuestra salud ; si hacer esperar unos minutos al alguien daña o no , de verdad, a la caridad.


Si determinado trabajo intelectual urgente sufrirá verdaderamente al amputarle los cinco minutos que le sustraeremos antes de emprenderlo. Si barrer o poner la lavadora son tareas tan urgentes como para no poder sufrir una espera de unos instantes para permitirnos orar, la misma espera que sufrirían si alguien llegase para hablarnos un momento . . . o varios, o si el teléfono sonase, etc . ( . . .)


Las rápidas inmersiones en Dios a lo largo de la jornada pueden necesitar de un acto en el que participe nuestro cuerpo; un acto que exprese nuestro alejamiento espiritual de lo que estamos haciendo y nuestra preparación para lo que vamos a hacer. Puede consistir en cerrar el trabajo al que estamos dedicados, o en dejar la habitación en que nos encontramos o en sentarnos y hacer un alto si estamos ordenando la casa .. ., en suma, en un acto, por mínimo que sea, que plasme la ruptura que la oración supone.


No sé si mi experiencia personal constituye una ley general.
Pero para mí estos actos relámpago de oración me han despertado el deseo. Me han vuelto a poner en contacto con la fuente, con el "yacimiento de agua viva"; me han agudizado la necesidad de extraer de él cada vez más y más; de alguna manera, me han iluminado las posibilidades de su multiplicación y me han probado que lo que me proporcionaban era realmente vital, necesario.

1 Madeleine Delbrêl mística cristiana francesa, assistent social, assagista i poetessa; va nèixer el 24 d’octubre de 1904 a Mussidan i va morir el 13 d’octubre de 1964


¿Cómo? No lo sé; pero me han llevado a descubrir necesidades y posibilidades de tiempos prolongados de oración que no sólo no provocaban ningún conflicto con mi vida, sino que la hacían más viable, porque la alimentaban con lo que le era indispensable para ser vivida”.


• " Para orar tenemos, en primer lugar, los grandes momentos: los tiempos de recogimiento, la misa, etc. que no debemos suprimir más que en caso de absoluta necesidad. No serán más oración que el resto de la vida, pero son necesarios para que el resto de la vida se transforme en oración. Descubramos los pequeños huecos innumerables, imprevistos y minúsculos que envuelven todos nuestros actos: la escalera que subimos para ir a hacer una visita, la travesía de la casa para ir a abrir la puerta, la espera de una llamada telefónica, etc.


En la medida en que encontremos y preservemos estos pequeños o grandes momentos, nuestros propios actos se transformarán en
Oración.


• "Sea cual sea su duración, un único acto de oración a lo largo de nuestra jornada, que salga del fondo de nosotros mismos y llegue hasta el Dios vivo, que habla y actúa, sirve para restablecer, revitalizar y amplificar todo cuanto hagamos.
Ese acto de oración verdadera influirá en toda nuestra vida hasta el siguiente momento en que Dios nos proponga o nos solicite que le oremos de nuevo"


• "Quien no toma en sus manos el librito del Evangelio con la resolución de un hombre con una sola esperanza, no puede ni descifrarlo ni recibir su mensaje"

 

 

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